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sábado, 26 de septiembre de 2009

Declive De Anfibios

Agalychnis callidryas se le encuentra hasta los 1200 msnm en bosque húmedo de tierras bajas y muy húmedo premontano. Con suerte se le encuentra cerca de estanques de aguas pero siempre sobre las ramas

Quise recopilar y escribir lo más destacado sobre este tema que abarca a los vertebrados más vulnerables que existen, los anfibios. Son los animales que menos características defensoras tienen, exceptuando los Dendrobatidae. No obstante su doble vida en el agua y el exterior provoca que este grupo se vea aun más afectado por distintos cambios que debe pasar en su vida, ademas el incremento de la temperatura a nivel mundial ha aumentado los casos de chytridiomycosis causados por el hongo patógeno Batrachochytrium dendrobatidis que crece sobre la queratina presente en las partes bucales de las larvas y la piel de los adultos. Lo que se supone que podría causar en un anfibio es que interfiere en los proceso fisiológicos que tienen que ver con la permeabilidad o que produce una toxina letal.

Actualmente, el cambio climático global es, probablemente, la mayor preocupación de los científicos conservacionistas. Hoy sabemos con seguridad que el clima del planeta ha cambiado significativamente en los últimos 30 años, dando lugar a un calentamiento generalizado que, sin embargo, no se ha registrado en algunas zonas, o incluso se ha producido en sentido opuesto
en otras.
Por otro lado el caráter global del declive de los anfibiosresulta ya incuestionable. El último estudio hecho por la UICN indica que casi un tercio de especies de anfibios del mundo se encuentran en peligro y casi 200 especies podrían haberse extinto ya. Pero lo más preocupante de este informe es quizás que para mucha de las especies que están en declive ni siquiera se conocen cuáles son las causas de esta regresión. Y es que son muchas las causas que están motivando el declive de los anfibios, y dado que existen otras más inmediatas, el cambio climático ha recibido poca atención.
Por ejemplo a inicio de los 90 ya se conocia el desaparecimiento de la mitad de anfibios de la región de Monteverde en Costa Rica (Bufo periglenes). El desastre se le atribuyó al fenómeno de El Niño.
Parecía que, dado que el medio no había sido alterado, sólo el aumento de la temperatura y el descenso de la precipitación que provocaba El Niño podría explicar la desaparición de las especies, al secarse las charcas de forma prematura destruyendo las puestas.
Sin embargo, no había una explicación convincente para la desaparición de los ejemplares
adultos y, en cualquier caso, no había pruebas concluyentes de la implicación del Cambio Climático en el declive.

Por otro lado, y sin lugar a dudas, la degradación y pérdida de hábitat es el principal problema de los anfibios. Al tratarse de animales muy ligados al medio y con reducida capacidad de
desplazamiento, cualquier agresión al medio terrestre o acuático, por pequeña que sea, acaba repercutiendo en sus poblaciones. Por otro lado, sabemos que los anfibios cuentan con
una larga historia evolutiva sobre la tierra, durante la cual se han producido
cambios drásticos en el planeta

Por lo tanto, las especies de anfibios que ahora pueblan la tierra son los descendientes de aquellos que sobrevivieron a esos cambios y podrían haber adquirido adaptaciones que les permitieran
superar los cambios actuales. La explicación a esta aparente contradicción radica en la velocidad y en la naturaleza de los cambios.
Mientras que en el pasado los cambios que se producían en la tierra se medían en miles de años, en la actualidad, los cambios en el medio son increíblemente rápidos. Además, ahora las agresiones al medio son múltiples y de muy diferente naturaleza, porlo que adaptarse a todos estos nuevos retos resulta, sencillamente, imposible. A nivel global,
los anfibios se enfrentan al cambio climático, la lluvia ácida y el incremento de radiación ultravioleta. A nivel local, muchas poblaciones desaparecen por la destrucción o alteración del medio, la introducción de especies foráneas, la contaminación o la muerte directa de ejemplares. Tal es la rapidez a la que se producen los cambios en la actualidad, que se ha acuñado el término de evolución contemporánea para referirse a los cambios evolutivos, relacionados con las actividades humanas, que tienen lugar en unos pocos cientos de años. Y es que el hombre es una fuerza evolutiva de extraordinaria importancia que motiva tasas de extinción de especies muy superiores a las observadas en el registro fósil. Los fenómenos relacionados con la evolución contem-poránea son, precisamente, aquellos que explican la actual crisis de la biodiversidad: la degradación y pérdida de hábitat, la sobre-explotación del medio y la introducción de especies.
El efecto más inmediato del cambio climático sobre los anfibios es, sin duda, los cambios que ha producido en la fenología de su reproducción.
En Inglaterra, por ejemplo, dos especies de anuros hacen sus puestas entre 2 y 3 semanas antes de lo que lo hacían hace menos de 30 años, y 3 especies de tritones llegan ahora a las charcas
para reproducirse entre 5 y 7 semanas antes
. Este adelanto de la reproducción está, sin duda, relacionado con el aumento de la temperatura, y su consecuencia es que muchos anfibios
ahora están más expuestos a las heladas tardías.

Este hecho podría explicar por qué cada vez es más frecuente encontrar en las charcas un importante número de ejemplares adultos muertos al inicio de la estación.
Por otro lado de las temperaturas está provocando en muchas zonas la desecación temprana
de las charcas y, por tanto, la consiguiente muerte de las larvas que aún no han completado su metamorfosis
. Otras veces, el aumento de la temperatura del agua provoca un adelanto en el desarrollo larvario, disminuyendo la talla de los ejemplares recién metamorfoseados, comprometiendo así su supervivencia.
Por si no fuesen suficientes para los anfibios, en los últimos años hemos conocido otra amenaza, quizás aún más preocupante que está afectando a los anfibios de todo el mundo. Cuando están tan de moda las nuevas enfermedades que afectan a los animales para el consumo humano, hemos descubierto que también existen enfermedades propias de los anfibios. Estas nuevas enfermedades son, sin duda, enfermedades emergentes, como lo son la gripe aviar o la
encefalopatía espongiforme: se trata de enfermedades de reciente aparición o cuyo rango de actuación se ha incrementado notablemente en los últimos años. En los anfibios, estas enfermedades son producidas por virus y hongosespecíficos que eran desconocidos hasta hace pocos años, y para las que aún no tenemos una explicación de su reciente y rápida expansión.

El hongo responsable del declive y la extinción de numerosas poblaciones y especies en todo el mundo es Batrachochytrium dendrobatidis, y aún no hemos sido capaces de determinar si el cambio climático está jugando un papel determinante en su incidencia sobre los anfibios.
Se sabe que las condicones climáticas pueden facilitar indirectamente las epidemias de enfermedades infecciosas, e incluso que los cambios climáticos pueden producir brotes
de ciertos patógenos
.

En el caso particular de los anfibios, por ejemplo, se ha demostrado que el calentamiento global
de los últimos años está haciendo que en ciertas charcas someras del oeste de los Estados Unidos baje el nivel de agua. Al reducirse el nivel del agua, la radiación ultravioleta tipo B está llegando ahora con más intensidad a las puestas de los anfibios, y esto hace que aumente su susceptibilidad ante el hongo Saprolegnia ferax, que produce la muerte de los embriones.

En el caso de la enfermedad producida por B. dendrobatidis, y conocida como quitridiomicosis, el nexo de unión con el cambio climático podría estar relacionado con el aumento de la temperatura. Sabemos que este hongo prefiere temperaturas frescas, pues su óptimo de crecimiento en laboratorio está entre 17 y 25 °C. Por otro lado el hongo muere tras una semana a 29 °C, mientras es capáz e incluso de crecer lentamente a 4 °C.

Tradicionalmente se ha considerado que la virulencia de este hongo en anfibios se explica porque éste ha entrado en contacto con sus nuevos hospedadores. Las bajísimas diferencias genéticas encontradas entre cepas de países alejados apoyan esta hipótesis. Además, los análisis de ejemplares de anfibios de colecciones científicas indican que antes de que se produjeran las
mortalidades masivas en amplias zonas del mundo, el hongo sólo se encontraba presente en el sur del continente africano. Por lo tanto, la hipótesis más aceptada consiste en que el patógeno ha sido introducido recientemente y en grandes áreas del mundo, a partir de ejemplares de
Xenopus laevis (rana de uñas africana) criados en granjas africanas como animal de laboratorio.

Sin embargo otros investigadores han propuesto otra hipótesis alternativa: el cambio climático
podría ser la causa del aumento de incidencia de la quitridiomicosis. La nueva hipótesis de trabajo es que, en determinadas zonas relativamente frescas, la temperatura está alcanzando ahora el rango óptimo de crecimiento del hongo. Es decir, según esta hipótesis, el hongo siempre habría
estado presente en las zonas afectadas, y sería el aumento de la temperatura lo que haría que el hongo resultase letal para los anfibios en zonas de zonas tradicionalmente poco calurosas.
Estudios a nivel mundial indican que, sin duda, el hongo patógeno está más distribuido de lo que cabría esperar, y que en ciertas condiciones su presencia no parece patogénica incluso para las especies más susceptibles. Sin embargo, también resulta difícil pensar que el aumento de las temperaturas puede explicar un aumento tan súbito de la incidencia del hongo.

Actualmende se sabe que de las 5,918 especies de anfibios, el 32 % (1,896) están amenazadas. Desde el año 1500 se ha reportado la extinción de 34 especies, 9 de las cuales dejaron de existir a partir de 1980.
50 especies son amenazadas por sobre explotación, 183 por destrucción de hábitats y por disminución enigmática 207.
De las 124 especies reportadas para Honduras, 2 ranas endémicas fueron declaradas extintas por UICN: Craugastor milesi y C. chryozetetes. Según Wilson y McCraine de las 45 especies endémicas, 7 ya estén extintas: Craugastor anciano, C. chryozetetes, C. cruzi, C. emleni, C. milesi, C. omoanensis y C. stadelmani.
Ciertamente los anfibios están en una etapa muy crítica de toda su historia y sin la protección de áreas donde se han encontrado especies únicas o amenazadas las poblaciones iran disminuyendo drásticamente. Los factores antes descritos son de estudio en la actualidad pero con medidas más efectivas se podrían mantener algunas poblaciones de anfibios.





















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